La industria farmacéutica está atravesando un cambio estructural importante. El encarecimiento del coste de la investigación, la aparición de nuevas necesidades médicas no cubiertas y la necesidad de abordar mercados más globales están potenciando una rápida concentración de compañías en busca de tamaño. Se enfrentan, además, a nuevos retos impuestos por un aumento de la regulación administrativa con requerimientos más estrictos en la aprobación de especificaciones, el desarrollo de productos genéricos en competencia con las patentes y mayores restricciones y regulaciones en los precios de referencia. Paralelamente, el consumidor está aumentando el control sobre el cuidado de su salud, propiciando la medicina preventiva y fomentando modelos de negocio distintos, y la distribución afronta cambios en su modelo y en el tratamiento del punto de venta para optimizar sus márgenes.
Los directivos en este segmento han de aportar una visión global y estratégica de los mercados, con una capacidad de readaptación constante de sus modelos de negocio y del perfil de sus equipos. La capacidad de liderar el cambio y promover la innovación, un estricto foco en la productividad, la eficiencia y el retorno de la inversión son características esenciales para abordar el complejo entorno del sector.